Rayo Vallecano cae con orgullo en la final de la Conference League. El conjunto de Iñigo Pérez no pudo coronarse en Leipzig frente al Crystal Palace.
¿Qué pasó en el partido?
El partido fue muy equilibrado, sin un dominador claro. El Crystal Palace sentenció el partido en el arranque del segundo tiempo con un gol de Mateta. El Rayo Vallecano intentó remontar, pero el cronómetro avanzaba y los nervios afloraban.
¿Por qué es importante esta derrota?
La derrota no empaña el orgullo de la franja por su histórica campaña europea. El Rayo Vallecano ha demostrado su valía en la competición y ha dejado una buena impresión.
¿Qué viene a continuación?
El Rayo Vallecano deberá levantarse y seguir adelante. La próxima temporada será un nuevo desafío para el equipo. El trofeo de la Conference League esquiva por segundo año consecutivo a LaLiga en detrimento de la Premier. Las diferencias económicas relucen más a este nivel. Una final europea son palabras mayores. Con todo lo que ello conlleva. No todos los días se pelea por un título continental, por mucho que la denostada Conference League no tenga el glamour o el aura de sus hermanas mayores. La tensión, los nervios, el calor de la afición, memorias imborrables que perdurarán ya para siempre en la historia del Rayo Vallecano pese a la derrota. El partido cumplió todos los guiones de una final: contención y ocasiones, las mínimas. La presión alta ejercida por ambos equipos cortocircuitó el dinamismo en la primera mitad, más pendientes Glasner e Iñigo Pérez de contener que de proponer. La única manifiesta del Rayo llegó en el 25', cuando Isi cayó a la construcción para habilitar a Pep Chavarría. El lateral catalán puso una buena comba al área que no aprovechó Alemão, forzando un remate con la zurda. Asustaban los franjirrojos en Leipzig a un Crystal Palace que no encontraba la clarividencia de Wharton, ese joven mediocentro que acapara las miradas de media Europa. Sarr, Yeremy Pino y Kamada tampoco lograban entrar en juego, neutralizados por Lejeune y Ciss, muy concentrados en el eje de la retaguardia. El duelo sufrió una interrupción superada la media hora de juego. Batalla y Ratiu reclamaron la atención del colegiado Mariani, advirtiéndole de una incidencia médica en el sector de grada donde se ubicaban los seguidores madrileños. Transcurridos unos instantes, el italiano reanudó el juego. El susto atenazó al Rayo que en el añadido del primer tiempo concedió una oportunidad que podría haber costado muy cara. Wharton colgó al área y ahí apareció Mitchell para meter la sien cuando la acción requería un frentazo recto.
El Rayo, fulminado
Se salvó el Rayo en el último suspiro, pero el mazazo llegó en el arranque del segundo tiempo. Augusto Batalla rechazó todo lo mal que supo un disparo lejano de Wharton. Mateta, que pasaba por allí, recicló el regalo para delirio de la hinchada del sur de Londres, que convirtió el Red Bull Arena en un mini Selhurst Park. La tragedia pudo ser mayor para el representante español, el único equipo que ha logrado meterse en una final europea esta temporada. Los 'eagles' disfrutaron de dos aproximaciones consecutivas que no acabaron en el 2-0 de puro milagro. Yeremy Pino ejecutó un libre directo de forma primorosa: el balón golpeó en los dos postes paseándose por la línea de gol. El rechace posterior recogido por el exazulgrana Chadi Riad estaba anulado por fuera de juego. El Rayo estaba en la lona y Mateta perdonó acto seguido en un remate a bocajarro, bien tapado esta vez por Batalla haciendo el quite del perdón. Lo intentó la Franja por todos los medios, pero el cronómetro avanzaba y los nervios afloraban
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