El 5 de junio de 1976, Rayo Vallecano regresó a su barrio después de cuatro años de obras y exilio en Vallehermoso. El entonces presidente, Marcelino Gil, fue el anfitrión de este acto inaugural al que acudieron el gobernador civil, García Siso; el delegado nacional de Educación Física y Deportes, Tomás Pelayo Ros; y el secretario nacional, Antonio Navarro. Siendo la ausencia más notable la del ministro secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez, por problemas de agenda. A las 11:45 horas, Marcelino Gil mostró a los representantes políticos y deportivos las tribunas y el palco para terminar la visita sobre el verde, donde Santiago Coca hizo una oración. "Este es el nuevo templo de los hombres de un barrio muy querido", anunció, mientras Pelayo Ros deslizó su deseo: "El estadio es magnífico y aprovecho esta inauguración para desear su ascenso a Primera, ahora que comienza una nueva etapa". Al día siguiente, el 6 de junio, el estadio se llenó en la derrota (0-1) contra el Valladolid. Por entonces, el club franjirrojo militaba en Segunda, pero su sueño de dar el salto a la élite se hizo realidad la temporada siguiente, la 1976-77. Ahora, 50 años después, el equipo ha batido su propio récord de estancia en la máxima categoría y vivirá su sexta campaña en la élite. Además, el Rayo ha disputado su primera final en una competición europea. Cotas inimaginables cuando se estrenaba este campo, levantado sobre los terrenos donde se ubicaba el anterior, que sí tenía aficionados en los dos fondos. Aquel Stadium de Vallecas no lo construyó el Rayo, sino el Racing de Madrid, que jugó sus primeros partidos en marzo de 1930. El campo era de hierba cubierta de carbonilla, contaba con un aforo de 18.000 espectadores, costó 800.000 pesetas y tenía vestuarios, enfermería, bar… Y hasta un hotel para los futbolistas. El estadio, después de la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, se convirtió en un campo de concentración, que estuvo activo alrededor de una semana y aglutinó a más de 20.000 personas. Cifras que fueron bajando por los fallecimientos a consecuencia del hambre, las enfermedades, el hacinamiento... De ahí que un grupo de aficionados rayistas se haya propuesto reconstruir y divulgar su historia. El regreso a la actividad deportiva prácticamente coincidió con las primeras Ligas del Athletic de Madrid (hoy Atlético), las de 1939-40 y 1940-41. El campo incluso albergó la final de la Copa del Generalísimo de 1940, que ganó el Español. Los franjirrojos no se trasladarían hasta la 1949-50, aunque tardarían un tiempo en asentarse allí. En verano de 1972, el entonces presidente de la entidad, Pedro Roiz Cossío, invirtió cuatro millones de pesetas en arreglar el viejo estadio, pero la directiva había comunicado ya al gobernador civil de la provincia "el estado ruinoso" del campo, que era propiedad del Patronato de San Isidro. El equipo comenzó el curso en casa, hasta que en la séptima jornada, en la previa contra el Baracaldo, la situación se tornó insostenible. El arquitecto no podía garantizar la seguridad de las instalaciones, por las malas condiciones del graderío y la tribuna, así que Roiz dimitió y obligó a la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes a mover ficha. Esta se comprometió a construirlo de cero en dos años, pero terminaron seis años después.
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Rayo Vallecano celebra 50 años en su estadio emblemático
Rayo Vallecano cumple medio siglo en su estadio, un templo de la pasión del fútbol, donde ha vivido momentos inolvidables en la historia del club.
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